sábado, 1 de enero de 2011

Chismes

Vale, ya era totalmente oficial, Lily Evans y James Potter estaban saliendo...y de eso hacía ya más de una semana absolutamente llena de rumores, llantos y malas lenguas. Y para que entendáis como me sentía, lo explicaré paso a paso:
·1:Rumores : había tantos que se podían contar por decenas, un chico de cuarto aseguraba que les había oído planear su fuga; Ashley Zuggall, una ravenclaw de quinto año, estaba tan locamente enamorada de James que, según decían algunos, había querido suicidarse al enterarse de la noticia.
·2:Llantos : a parte de los de las ardías fans de James, las lágrimas que me tomaron por sorpresa fueron las de Mary, que no paraba de sollozar mientras repetía una y otra vez "Estoy orgullosa de ellos..¡con la pareja tan bonita que hacen!", aunque de vez en cuando le salía algún "¿Por qué demonios habrán tardado tanto?..." y no-se-que-cosas-más acerca de lo feliz que era por su amiga...
Paranoias de Mary, en fin.. lo que menos me gusto de todo fueron las malas lenguas: al igual que lo de Lily y James era una noticia digna de la portada de Corazón de Bruja, lo mío con Sirius merecía estar en las páginas de "¿Quién ha pillado un enfado de doxy esta semana?"
Si señor, seguía sin hablarme con aquel cabeza de chorlito...y por eso me sentía la chica más estúpida de la faz de la tierra.
No nos hablábamos, no compartíamos los apuntes, no me dirigía la mirada, ¡ni si quiera nos peleábamos! Se me estaba haciendo insoportable. Casi prefería ,cuando, semanas atrás, para comprobar si estaba o no loca por él.
Debía solucionar el daño que le había causado, o, mejor dicho, que nos había causado a ambos, porque una pequeña parte de mi, deseaba con la fuerza de mil gigantes que el también se sintiese raro, y deseará la aparentemente lejana, muy lejana, reconciliación.
Ahora debía pensar como la haría.
Apenas toqué la cena, pues estaba demasiado absorta en preparar un discurso de dísculpa mentalmente; Natalia, sentada a mi vera, se fijo en el filete de ternera con salsa de occs cultivados por duendes que yacía prácticamente en su totalidad en el plato de oro que tenía frente a mí.
-¿Te vas a comer eso?-preguntó entrando en mi campo visual. Pude notar como mi cara se veía adornada por una extraña sonrisa de cejas fruncidas.
-No.-respondí-Me duele un poco la tripa...
-¿Segura?
Bufé.
-¿Segura de que me duele?Mmm..Si, me parece que sí-murmuré irónicamente.
Nat miró primero a la derecha de la mesa, donde James y Lily comían juntos al lado de Remus, que conversaba con Peter y Laura; y luego a la izquierda, donde su mirada se posó en un muchacho de melena rebelde y ojos grises.
-Sabes que no me refiero a eso-susurró.
Noté como el nudo de mi estómago se apretaba con más fuerza.
-Creo que voy a subir a la habitación,..me voy a acostar pronto.
Su rostro reflejó un pequeño atisbo de preocupación; Natalia no solía mostrar sus sentimientos negativos, siempre podías encontrártela sonriendo, riendo a carcajadas, e incluso cantando...pero jamás la verías llorando, preocupada o indecisa; principalmente, porque cuando estaba así prefería ocultar sus emociones en una coraza.
-Esta bien, entonces nos vemos mañana-dijo con voz pausada.
Me levanté y me aparté de mi asiento.
-Nos vemos-musite algo sumisa, poniendo rumbo a mi habitación. Salí del Gran Comedor.
Los múltiples pasillos estaban vacíos, pero hubo unas voces que me llamaron la atención, así que giré mi mirada a la derecha.
Colgado en la pared, se hallaba un cuadro de mediano tamaño. El ambiente del mismo parecía ser el de un pub, pero estaba pomposamente decorado con gigantescas lámparas de araña; cojines rosados incrustados comn joyas, posados en sillones formados a base de lo que parecían ser plumas de pavo real; mesitas de cristal...
Dos señoras regordetas apoyaban en ellas distintas tazas de té mientras conversaban entre si, al darse cuenta de que estaba allí, una de ellas frunció en ceño que tan perfectamente tenía pintado.
-Lo siento Ediffaine, pero tengo que pasarme por mi retrato, por lo visto la gente no tiene apetito para cenar-bufó la Señora Gorda, que dejo la cucharita de la vajilla sobre la mesa, cerca de un ramo de rosas y salió del retrato de un salto.
Comprendí al instante que la Señora Gorda no me abriría el retrato si llegaba después de ella, así que empecé a mover rápidamente las piernas hacía la torre Gryffindor.
Cuando llegué, el retrato estaba abierto y la protagonista del mismo se apresuro a decir:
-¡No tengo toda la noche niña, pasa de una vez!
Obediente, pasé al interior y sin siquiera pararme a mirar el acogedor fuego de la sala común, subí a mi habitación, me quite los zapatos, y me tumbé en la cama. Respiré hondo varias veces y cerré los ojos. No sabía cuando exactamente, pero me quedé dormida.
(* * *)
Horas más tarde, desperte en mitad de la oscuridad; las chicas ya habían subido y se habían quedado dormidas, la cama de Lily estaba vacía, así que supuse que estaría montando la guardia de perfectos con Remus.
Me incorporé, y con la luz apagada, me quité el uniforme y me pusé el pijama; y como si aquello me ayudará en mi próxima misión, me cepillé el pelo antes de salir de la habitación.
Bajé las escaleras con cuidado de no hacer ruido y me acerqué a las escaleras de los chicos. Estas últimas las subí lentamente, pues parecía que el alma me pesaba el doble. Al llegar a la puerta de la habitación de séptimo curso, la abrí con suavidad y pasé dentro. En un incontrolado movimiento, me tapé la nariz para evitar el olor a calcetines podridos.
Todos dormían como troncos y los ronquidos de Peter parecían chillidos de rata, me apróxime a la cama donde un torso desnudo llacía plácidamente, evité la fuerte atracción de acariciarlo y me senté a su vera.
-Sirius-susurré-Sirius.
El chico bufó y abrió los ojos con dificultadad, al verme, se tapó completamente con el edredon y soltó un tosco -"Déjame en paz"-.
-Sirius por favor, quiero hablar contigo-imploré con voz queda-Por favor.
Parece que lo meditó unos segundos, pero luego acepto.
-Te escucho, aunque claro si vas a volverme a decir que no sirvo para nada, la verdad es que ya me se esa canción-dijó la voz a través de las sábanas.
-Yo, yo...-dije con la voz entrecortada-..¡fui una maldita imbécil!, ¿vale?¡Estaba preocupada, cansada y encima fui el estúpido de Snape!..¡Y lo siento!¡Lo siento más de lo que puedas imaginar!...¡Argg!
Un brazó salió debajo de la sábana y me agarró del brazo, tiró de mi, así que me tumbé en la cama y la sábana me tapo por completo.
Sentí su respiración muy cerca de la mia.
-Tu no tuviste toda la culpa-admitió-Tienes razón, yo podría perfectamente haber evitado el ataqué...pero no fué así...parte de la culpa fué mia, pero te pusiste tan..tan dura.
Permanecí en silencio.
-Lo siento-susurré finalmente.
Mis ojos, que ya se había acostumbrado a la oscuridad, observaron como Sirius sonreía.
-Da igual.
Unas manos calientes me rodearon la cara, y me hicieron estremecerme.
-Ahora duermete, quiero dormir.
Asentí y levanté la sábana para salir de allí, pero sirius me rodeo la cintura con su brazo desnudo.
-¡Tu te quedas!-protestó.
Ni siquiera rechiste, volví a tumbarme al lado de aquel torso tan perfectamente formado y miré a mi compañero a los ojos.
-Buenas noches-murmuró.

Malas caras

Durante unos instantes no comprendí la sencilla frase que había pronunciado Sirius a través de sus labios, aunque poco a poco las palabras cobraron su sentido ordenadamente, de una en una, como si alguien se tomase la molestia de comprobar cada palabra que escribía en una máquina muggle: "Es Lily. Está en la enfermería"

-¿Qué demonios ha pasado?¿Está bien?-escupí rápidamente mientras echaba andar a zancadas rápidas a la enfermería que regentaba la señora Pomfrey. Sirius me alcanzó sin problemas y me respondió mientras yo agarraba la bolsita de golosinas con fuerza.

-A sido Snape..-me paré de golpe.

-¿Snape?-Imposible, él jamás le haría nada a Lily.

-Si..bueno, no exactamente...-una fugaz mirada le indico que explicara todas y cada una de sus palabras-..Snivellus atacó a James por la espalda y le lanzó un hechizo de ataque que, por lo que se veía, era algo parecido a una paliza invisible...Entonces Lily lo defendió...

-¿Y entonces Snivellus la atacó?-inquirí cortándole.

-¡Me quieres dejar terminar Phillipa!-protestó-No, ese estúpido se quedo como una estatua, entonces llegué yo y creí deshacerme de él; así que entre la pelirroja y yo levantamos a James ;nos preparábamos para llevarlo a curar, cuando, de repente, Snivellus levantó la varita y apuntó a James con ella...fue entonces cuando Lily cayó y empezó a sangrar y sangrar...la sangre no dejaba de salir-dijo con voz seca.

Noté mi rostro blanquecer hasta que creí que se convertiría en nieve.

-¿Cómo que cayó?,¿Snape falló?-pregunté débilmente.

Black negó con la cabeza.

-Ella se interpuso entre el James y el hechizo.

-¿¡Que ella hizo qué!?

-Se interpuso entre ambos.

-¿¡Por que diablos no lo evitaste!?¡Por que no apartaste a Lily de un empujón!-bufé entrando en la desesperación, afortunadamente la enfermería ya estaba a la vuelta de la esquina; literalmente.

-¡Todo paso muy rapido! Snape gritó algo como "Septusuppra" o "Sepmusa" y Lily gritó "¡James!" y antes de que nos quisiéramos dar cuenta, Lily ya estaba tendida en el suelo sangrando por cientos de cortes...-explicó nervioso. Ambos sabíamos la clase de bicho raro de las Artes Oscuras que era aquel slytherin y la gente con la que se juntaba.

El hecho de recordar aquellas cosas me sacó fuera de mi.

-¡Estúpido Black, para una cosa que podías haber hecho bien en la vida la dejas pasar!-grité.

Sin siquiera pensarlo me tapé la boca con las manos. No me podía creer lo que acababa de decir. Sirius se paró y me miró directamente los ojos. Su mirada gris atravesó todo mi alma durante aquellos instantes eternos.

-Siento no ser perfecto-susurró antes de marcharse a paso rápido y desaparecer tras una esquina.

Intenté perseguirle, pero mis piernas no se movieron del sitio; también intenté llamarle, pero ni mis manos se apartaron de mi boca ni mi garganta produjo un solo sonido.

Una lágrima algo más salada de lo normal empezó a caer por mi mejilla.

Perdí la noción de las cosas, lo único que aparecía claro en mi cerebro era aquella última frase.

Con lentitud, mis brazos se movieron y volvieron a colocarse a ambos costados .Mi garganta volvió a recuperarse, un amargo sollozo fue señal de ello.

Miré a ambos lados y me retiré las lágrimas que empezaban a acumularse en mis ajos con la manga de la chaqueta.

Me sentí como aquella vez en la que me perdí en Harrods. Solo tenía 7 años y el mundo era demasiado grande para que yo lo conociese. Me enfade con mi madre, puesto que no quería regalarme ese vestidito amarillo que tanto me había gustado. Tenía a sensación de que con él sería como las princesas de los cuentos que tanto me gustaba que me leyeran; solo que aquella vez, mi madre decidió ser la bruja que deja sin su bonito vestido a la princesa del reino. La princesa, terriblemente enfada había echado a correr. Corría y corría, esquivaba trajes de noche, zapatos de tacón, bolsos...Hasta que se cansó y decidió volver con su madre; fue entonces cuando la pequeña princesa se dio cuenta de que estaba perdida. Empezó a llorar...

Otra lágrima surco mi rostro. Rápidamente, me deshice de ella con la mano e intenté centrar mi cabeza.

Enfermería. Sí, allí es donde debía ir...Sólo estaba a tres metros de mi. Así que, moviendo mis piernas, algo más pesadas que de costumbre; arrastré mi alma al interior de la enfermería.

***

-No lo sé a ciencia cierta...pero puedo asegurar que tú tienes peor pinta que yo-murmuré Lily lentamente mientras mostraba una sonrisa.

-¿Cuánto llevas despierta?-pregunté en voz baja para o despertar a James que estaba dormido en una silla junto a su cama y agarrando su mano.

-Unos diez minutos, pero por la pinta que tenías no sabía si estabas zombie o despierta.

Una pequeña sonrisa surco mi rostro unos instantes.

-¿Cómo está James?-pregunto mirándole y acariciándole el pelo con la mano que tenía libre.

-Bien, la señora Pomfrey le ha tenido que dar una poción para dormir camuflada en el zumo de calabaza para poder curarle las costillas rotas, aunque hemos pensado que lo mejor sería dejarlo donde estaba, por que si no nos esperaba una muerte segura-expliqué.

Sonrió.

-Y tú-me miró-¿qué te pasa?¿por que has llorado?

-¿Tanto se me nota?-bufé débilmente.

-No-respondió-llámalo "ojo de amiga",si quieres. Y ahora cuéntame.

Le expliqué lo que había ocurrido sin pausas por ninguna de ambas partes. Ella puso mala cara al escuchar lo que le dije.

-¿Quieres un consejo?-inquirió tontamente, sabiendo que la respuesta sería afirmativa. Aún así tuve que asentir levemente con la cabeza-Habla con él y pídele perdón.

De nuevo asentí.

-Yo también hablaré hoy-musitó mientras posaba su mirada en James.

-¿Por fin?-inquirí con la mirada encendida.

-Por fin-repitió.

_________________________________

·N/a: a partir de ahora y hasta que yo vuelva a avisar, la narración será en tercera persona·

Phillipa sonrió ampliamente a su amiga y se tragó las lágrimas de una sola vez, pensando que, seguramente, caerían de nuevo. Pero aquello no ocurría delante de Lily, ella necesitaba fuerzas para lo siguiente.

Con cuidado, se levanto de la silla tan incómoda en la que había estado sentada cerca de tres horas y se despidió de la herida con un pequeño abrazo.

-Suerte-susurró sinceramente.

Lily asintió, sabía que la necesitaría. Observó como su amiga se apartaba de la cama en la que estaba postrada y se alejaba para después desaparecer tras la puerta de la enfermería.

Era el momento.

-James-murmuró acariciándole levemente la mejilla a modo de pequeñas palmadas.-James-insistió.

El chico abrió los ojos rápidamente y miró a su alrededor alertado; al hacerlo, se encontró con los ojos verdes que tanto ansiaba.

-¡Lily!-más rápido de lo que debería haberlo hecho se incorporó y concentró toda su atención en su acompañante, lo cuál no le fue difícil-¿¡Estás bien!?...

-Tranquilo-murmuró Lily mostrando una débil sonrisa, le hacía gracia la cara de James recién despertado-Estoy bien...

-Yo..-empezó el Potter con voz seca-...creí que te perdía...

A la pelirroja le dio un vuelco al corazón, nunca había escuchado hablar a James así.

-..había tanta sangre-continuó.

-Tranquilo, ¡la enfermera es una auténtica máquina!,¡le ha dado tiempo a curarme y a dormirte para curarte a ti también!-explicó Lily tranquilamente mientras intentaba llevar la conversación al cauce que deseaba navegar-¿Ha venido alguien a verme? Se que Phillipa ha estado por aquí..

-Casi todos: Padfoot, Natalia, Moony, Peter, Nick dijo que vendría cuando despertaras...-dijo James-..el único que creo que no ha venido es tu chico.

Lily sonrió coquetamente, algo que extraño a Prongs bastante.

-¿De verás que te preocupas de eso?¿Ahora?-inquirió divertida.

-No me creo que alguien que te merezca no haya pisado esta enfermería en todo el tiempo en el que has estado-respondió seriamente mientras agachaba la cabeza.

Lily se acercó a él dando pequeños saltitos en la cama y soltó la mano de James, lo que hizo que este hundiera más aún la cabeza.

Con delicadeza y su particular elegancia natural tomo el rostro del moreno entre sus manos y fijo sus ojos en los suyos.

-James, esa persona ha estado aquí desde el primer momento, es por esa persona por la que estoy en esta cama...-los ojos de ambos brillaban como jamás lo habían hecho en sus jóvenes vidas-..es por ti ,James Potter, por quien estoy locamente enamorada.

Lily.

Phillipa miraba el paisaje otoñal y ,nerviosa, observaba de vez en cuando su reloj de muñeca. Era viernes por la tarde, y las clases acababan de terminar, ella esperaba pacientemente en un pequeño banco justo a la entrada de Hogwarts. Aunque la verdad, no tenia razones para estar allí un cuarto de hora de antes de la que había quedado con Agnus Moontown. El invierno empezaba a adelantar su llegada, o al menos eso parecía, puesto que el helado viento no pegaba demasiado con el dorado de las hojas resecas que había por el suelo, cubriendo en su mayoría, creando lo que parecía un gran manto de fuego.

Apenas había comido, aunque tampoco tenía mucha hambre; pues había dedicado gran parte de su hora de la comida a ir a su habitación a prepararse para su encuentro con el Hufflepuff. La verdad es que no le interesaba demasiado, pero sentía que era correcto arreglarse para esa ocasión. Unos vaqueros con botas y un poncho de lana marrón fueron su elección.

Diez minutos después, un grupo de Hufflepufs apareció riendo y haciendo burdas imitaciones femeninas mientras bromeaban con Agnus. Este miraba a sus amigos un tanto abochornado , y cuando llegó junto a Phillipa, ya parecía un tomate recién salido del huerto.

Totalmente colorado y haciendo caso omiso de los silbidos de sus compañeros, le indico con una sentada de cabeza que ya podían marcharse. Philipa se incorporó y cogió la pequeña bandolera que había permanecido a su lado en aquel banco.

Su andar era tranquilo y silencioso, quizá demasiado para ambos, así que el chico empezó la conversación mirando desinteresadamente las botas de su compañera al chocar contra las hojas caídas.

-¿Qué tal?-inquirió reprimiendo los desesperados impulsos de explicarle lo estúpidos que habían sido sus amigos.

-Tirando-respondió ella.

Otros cinco minutos de silencio roto por el crujir de las hojas cuando las pisaban bastaron para llegar al pequeño pueblo mágico.

-Si te apetece nos damos una vuelta y luego pasamos por las Tres Escobas-musitó él parándose.

Phillipa lo imitó y le sonrió, agradeciendo los esfuerzos del chico por hacerla sentir lo más cómoda posible.

-Vale.

Hogsmade empezaba a llenarse de escaparates en los que abundaban los adornos navideños aún faltando más de un mes para las fiestas. Phillipa frunció el ceño, tanto adorno colorido y campanitas tintineando en los escaparates la abrumaban, pues sabía que al salir de las tiendas se encontraría con un paisaje otoñal dorado.

Agnus la arrastró hasta Honeydukes, donde le compró una bolsa entera de caramelos de café, unas piruletas de caramelo de hada y unos palitos de regaliz; mientras mordisqueaba uno de estos últimos, Phillipa sintió como el olor a cerveza de mantequilla y otros licores mágicos le calentaba la cara. Al parecer el hufflepuf finalmente la había llevado al último destino que tenían pensado.

Sus ojos, como cada vez que pisaba las Tres Escobas, recorrieron curiosos el lugar. Un par de magos bastante corpulentos tomaban cada uno una botella grande y roja que citaba "Whisky de Fuego Envejecido", un grupo de tercero los observaba algo asustados, Hagrid conversaba alegremente con un hombre que tenía una larga barba verde…, en la barra, una jovencísima camarera que se había incorporado tres años atrás servía con una sonrisa coqueta a algunos amigos de Agnus.

Este se rascó la cabeza y miró directamente a los ojos de su compañera y le preguntó:

-¿Te parece si nos las pedimos para llevar? Es que

queda poco para la hora de queda.

-Esta bien, así no llegaremos todos a la vez-le respondí conforme. Agnus asintió con una sonrisa y se fue a la barra.

Mientras esperaba, me metí el último regaliz a la boca, desgraciadamente, casi lo tuve que escupir ante la sorpresa que me esperaba justo detrás mía. Los rumores que Natalia había oído eran ciertos: Juliet y Remus estaban juntos.

Estaban parados en la puerta, besándose tan apasionadamente que por un segundo creí que a Remus le habían absorbido la compostura para implantársela a Frankenstein.

Ese mismo día, unas horas antes.

James caminaba contento a paso rápido por un pasillo cerca de los jardines, unas chicas de sexto con corbata azul le sonrieron coquetamente. Él apenas se dio cuenta, tenía demasiada prisa para hacerlo. Giró a la derecha dos veces y cuando estaba ya cerca de su destino, un chico de pelo negro y nariz grande se colocó frente a él y sacó su varita.

-Potter-murmuró fríamente Severus Snape.

-Snivellus quítate de en medio, hoy tengo prisa, no tengo ganas de humillarte-bufó el Gryffindor sinceramente, aunque la suficientemente precavido como para sujetar su varita.

-¿Hace varias noches no decías lo mismo no?, cuando tu y tus calaña os dedicabais a divertiros cuatro contra uno…aunque claro, ahora sois más modestos, ¿preferís las sesiones privadas no?-la rabia corría por todo su cuerpo. Deseaba matarlo y torturarlo más que a nada…¿Cómo podía aquel despreciable estar más cerca de su Lily que él?

-No te quejes Snivellus, te lo repito, tengo prisa, al contrario que tú, yo tengo una cita que atender-respondió sin poder evitar la sonrisa de felicidad que le causaba recordar la razón por la cual tenía que llegar pronto a la biblioteca. Esto confundió al Príncipe Mestizo.

-¿Una cita…?-una mueca apareció en su cetrino rostro-Lily.

La sonrisa del Potter se ensanchó aún más, y aprovechando que Snape se había quedado estático en el sitio, siguió su camino hasta llegar, pocos minutos después, a la biblioteca, donde la chica de sus sueños le esperaba con un par de libros en la mano.

***

-..entonces Vernon se desmayo, lo cúal hizo que retumbase la casa entera del golpe, y a Petuina le dio un ataque de ansiedad-terminó de contar Lily antes de dejar sonar sus casi musicales carcajadas. Sin duda la ocasión en la que el recientemente marido de su hermana se había enterado que era una bruja le causaba mucha gracia.

James también rió.-"Pero que condenádamente estúpidos son algunos de los muggles con los que se junta esta chica"-pensó. A lo lejos, avisto a Sirius con una chica de sexto ,que , por la forma en la que se abrazaban, parecía ser su nuevo ligue. Alzó la mano para saludarle, su amigo y compañero lo miró y le devolvió el saludo, pero, de repente mostró una extraña mueca de preocupación y abrió mucho los ojos. Prongs no tardó demasiado en saber la causa: en apenas unos instantes, sintió como algo le tiraba del tobillo y quedo colgando boca abajo sin apenas darse cuenta. La varita se le cayó del bolsillo y cayó dando varios golpes en el suelo.

-¿¡Pero que..!?-protestó antes de que una inexistente patada le golpease con fuerza el estómago. Cerró los ojos con fuerza para no gritar de dolor, cuando los abrió, escupió con fuerza un líquido dulzón que había aparecido en su boca.

-¿Se puede saber que diablos estás haciendo?-exclamó con fuerza Lily sacando la varita al ver la sangre que James había escupido.

Severus Snape no respondió.

-¡Respóndeme Snivellus!-Snape sintió como algo le golpeaba el corazón-¡Respóndeme , o si no…!

-¿O si no que…?-la gente había empezado a acercarse a ellos-¿Me vas a atacar por protegerte?

-¿Por protegerme de qué?-gritó la pelirroja con rabia al ver como James escupía sangre por segunda vez mientras intentaba recuperar su varita.

-¡De él!¿¡Es que no lo ves!?Es un…-empezó Severus antes de ser interrumpido por la Gryffindor.

-¡No te atrevas!...-gritó-¡Él siempre será mejor que tú!

Severus quiso morir. La mano en la que sostenía su varita cayó como si estuviese muerta hasta llegar a su costado. Lily lo miró fijamente y volvió junto a…

-¡James!-gritó Sirius que venía corriendo, al ver como su amigo colgaba de un pie y tenía sangre en la boca, alzó su varita y apuntó directamente a el pecho del Slytherin, que salió disparado hacía atrás hasta chocar contra la pared de ladrillo y caer al suelo.

Una única lágrima surco su mejilla mientras observaba como Potter volvía al suelo, donde era atendido por Lily y Sirius. Observó como lo levantaban y comentaban algo que no escuchó, aunque seguramente tendría que ver con llevarlo a la enfermería.

La estaba perdiendo..estaba perdiendo a su Lily..de nuevo la rabia se apoderó de su cuerpo, observó como la chico sonreía al herido y le brillaban los ojos, él sonreía…Levantó la varita y apuntó con certeza al Gryffindor con ella, este pareció darse cuenta, al parecer todos los habían hecho…Pero era demasiado tarde..

-¡Sectusempra!

-¡James!

Un cuerpo cayó al suelo cubierto de su propia sangre, y más, y más...la sangre no dejaba salir...

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Phillipa atravesaba junto a Agnus Moontown las puertas del castillo, al final la cosa había valido la pena. Ambos sonreían.

-Bueno, lo hemos pasado bien-empezó él.

-Si, la verdad es que sí-responde ella metiendo la mano en la bolsa en busca de un caramelo de café.

-¿Podríamos repetirlo?-musita Agnus, aunque parece más un hecho que una pregunta.

-Si, podríamos, ¿por qué no?

Siguen paseando, Phillipa observa que su acompañante tiene la mano colgando un poco separada de su cuerpo, como si esperara que ella se la cogiese, ella se sintió incómoda y de repente, muy agobiada...afortunadamente, alguien inesperado evita tomar decisiones inesperadas.

-¡Phillipa!-Sirius se acerca corriendo, tiene sangre en la camisa, eso alarma a la chica.

-¿Qué pasa?-inquirió preocupada sin darse cuenta de el bufido de molestia que realiza Agnus.

-Es Lily, está en la enfermería.

lunes, 19 de julio de 2010

Agnus Moontown

¡ Merlín y sus apestosos calcetines!¿Por qué Runas Antiguas tenía que ser tan condenadamente aburrida?

Me encontraba sentada en la penúltima fila de la clase que compartía con algunos alumnos de Hufflepuf. Mi cabeza se hallaba apoyada en mi mano mientras pintarrajeaba mi ejemplar de “Runas Antiguas: simbología especializada para rango superior de estudios académicos”.Escuchaba vagamente las palabras de la profesora Mouri, una bruja cuarentona sumamente aburrida; aquella clase a veces se me hacía un poco difícil, ya fuese por el grado de dificultad –que también incluía aburrimiento- de la asignatura, o por que era la única Gryffindor que cursaba aquella clase ese año.

No es que me llevase mal con los Hufflepufs, al contrario, me caían bastante bien, pero no lograba entender como algunos de ellos –mi mirada se dirigió discretamente hacía Juliet Truscot- habían llegado hasta donde estábamos, es decir, al séptimo y último curso.

La verdad es que debía aprobar aquella asignatura, y con más de un aceptable, si quería llegar a conseguir el único trabajo que me había interesado hasta el momento: un buen puesto en el Departamento Desilusionador de Hechizos del Ministerio de Magia. Quizás, algún día, cuando hubiese conseguido mi sueño laboral y un buen salario abundante en galeones, podría plantearme formar una familia…

-¡Señorita Michiggan!-exclamó la profesora Mouri sacándome de mis pensamientos-¡Haga el favor de seguir con la lectura!

¡Por la voz de Celestina Warbeck! ¡Me iba a pillar! Nerviosa, y aprovechando que la profesora se dio la vuelta para apuntar palabras que para mi carecían de sentido en la pizarra, comencé a par páginas a toda velocidad, sin hallar ninguna palabra que me indicará por donde íbamos.

-¡Oye!-susurró una voz a mis espaldas, al darme la vuelta, vi que era un chico bastante mono el que había llamado mi atención. Este miró a Mouri, que seguía en la particular burbuja que compartía con la pizarra, y musitó en voz baja:

-¡Página trescientos veintiséis, párrafo uno!

-¡Señorita Michiggan, sus compañeros de clase y yo, aún estamos esperando, como verá no tenemos toda la mañana!-graznó Mouri de vuelta al mundo real.

-¡Perdón señorita!-me aclaré la voz para comenzar la lectura-“La antigua práctica de utilizar runas…[···]

(* * *)

-Gracias-musité al Hufflepuff cuando finalizó la clase, justo en la puerta de la misma.

-De nada-dijo mientras mostraba una blanca y perfecta sonrisa- Soy Agnus Moontown, creo que estos siete años..nos habremos visto dos veces.

Sonreí.

-Encantada, yo soy Philipa, pero llámame Phill; y es verdad, no creo que nos hallamos visto demasiado…¡Un momento! Tu eres el chico que volvió su lechuza azul cuando estábamos en segundo!

Agnus sonrió.

-Veo que todavía hay gente que se acuerda de eso. Bleu todavía no me ha perdonado por volverla azul-dijo antes de echarse a reír como un loco.

Me quedé mirándole un tanto anonada…parecía un bicho raro. Este siguió riendo como si un ejercito de pluma mágicas se hubieran puesto de acuerdo en hacerle cosquillas. Alos pocos instantes, el ejercito pareció dar una tregua, y Moontown dejó de reírse. Pareció comprobar que no había pillado el chiste.

-¿No lo pillas?-negué con la cabeza lentamente- “Bleu” es azul en francés y yo la teñí de azul..-soltó otra carcajada, pero se cortó antes de tiempo al ver que yo seguía manteniendo mi postura escéptica-¡Mierda!¡Soy una auténtico desastre haciendo reír a una chica!-gruñó, yo no hice el más mínimo esfuerzo por negarlo, o lo que era lo mismo, mentirle, así que le dirigí una simple sonrisa a modo de apoyo moral.

-¿Te he hecho sentir un poco incómoda verdad?-inquirió entrecerrando los ojos, como si temiera que mi respuesta lo dejará ciego de por vida.

Suspiré débilmente, era una palabra que se quedaba algo corta, pero aún así le mostré otra sonrisa y me encogí de hombros.

-Si quieres la verdad…-musité lentamente-..te convendría dejar tus “chistes” a un lado cuando hables con una chica.

El chasqueó la lengua, ahora era él el que estaba incómodo.

-Tengo que recompensarte-soltó de repente.

-¿Recompensarme el qué? Si solo es un chiste estúpido-dije, y automáticamente me tapé la boca con la mano, avergonzada de lo que acababa de decir.

Él se miró los pies, y para mis sorpresa ,mostró una sonrisa y me señaló con el dedo mientras levantaba la mirada.

-Yo..Yo lo siento-dije todavía muerta de vergüenza.

-No pasa nada-respondió Agnus quitándole importancia-Además, a modo de disculpa aceptaré tu aceptación en una oferta…-mi mente comenzó a cavilar las posibles opciones que tenía para salir de aquella enredadera-...¿te gustaría venir conmigo a Hogsmade el próximo viernes?

Su petición me sorprendió un poco, el era un buen alumno, pero tenía problemas en la única asignatura en la que yo destacaba: Encantamientos. Flitwick había mandado un trabajo para todo el curso, y supuse que me pediría ayuda; aunque en el fondo ya sabía que pediría algo así.

-Yo..Bueno, si claro. ¿Por qué no?,¿te parece a las cinco, justo después de terminar la última clase, en la verja de colegio?

-¡Por supuesto!

-Entonces nos vemos-me despedí con una tímida sonrisa y me paseé lentamente camino de el aula de Pociones.

Las clases de Slughron no habían cambiado demasiado en los dos primeros meses de curso, aunque este repetía, al igual que el resto de profesores, que nos fuésemos preparando para los temidos exámenes, a los que James había bautizado como “monstruos de final de curso”.

Al llegar, me senté en el pupitre que siempre compartíamos Natalia y yo. Pero para mi enfado, el pesado de Black intentó ocupar su lugar.

-¡Fuera de aquí!¡Este sitio está ocupado!

-¿Ah, si? Pues no lo parece-dijo mientras señalaba la inexistente presencia de alguien en la silla que tenía a mi vera.

-¡Estúpido!¡Sabes que Nat va aquí los miércoles!-exclamé.

-Natalia no viene hoy, esta por ahí con Nicholas-explicó mientras yo maldecía mil y una veces a alguien en concreto.

-¡Chicos, todos a sus asientos! Hoy daremos teoría, y mañana, ¡prácticas!

Sin previo aviso, noté una respiración en mi cuello y los vellos de la nuca se me erizaron.

-Lo siento Phillis, las normas de las clases imponen que uno nunca ,jamás, se cambia de sitio de curso durante el transcurso de la clase.

La pregunta era…¿cuándo demonios había hecho él caso de las normas?

-¡Que pena! Soportaré la horrible tentación que supone estar a tu lado y no echarme encima tuya durante una hora entera-respondí teatralmente-¡No se si podré contenerme!

-¡Sip!-afirmó él-Pero también tendrás que soportar mis caricias, y, créeme ,nadie a logrado la estupidez de no sucumbir a ellas-respondió mientras acariciaba suavemente mi cuello con las yemas de sus ásperos dedos.

-Te recuerdo que ya te rompí la nariz una vez Black-susurré fríamente, apartándome unos centímetros de él con varios movimientos de silla.

-Vaya, vaya, vaya..Phillipa Michiggan ahora no solo pega a pobres almas inocentes, sino que también las amenaza…te estás convirtiendo en una “chica mala”

-Na,na,na,na…-canturreé imitándole como una niña pequeña.

-¡Señorita Michiggan!¡Guarde silencio por favor!-me regaño Slughorn-¡No me gustaría quitarle puntos a su casa por cantar en mi clase!

Fulminé a Black con la mirada mientras este intentaba no desternillarse de risa. Maldito Slughorn por dejarme en ridículo y maldito Black por reírse. Este último se me acercó, y me susurró entre leves carcajadas contenidas:

-¿Ves?, ahora me cae un pelín mejor el viejo Sluggy.

Imbécil, sin lugar a dudas, Sirius Black era un auténtico imbécil.

sábado, 22 de mayo de 2010

Capitulo 7

Orgullo


La caída de las doradas hojas del otoño llego tarde aquel año, pues aquella mañana del 24 de octubre pude observar los tonos marrones cubriendo Hogwarts.

Natalia había salido antes porque había quedado con Nick para desayunar y querían estar un rato a solas antes de la primera comida del día; así que Mery, Lily y yo nos vestimos sin su soñadora compañía en el dormitorio mientras nos poníamos los uniformes.

Tuvimos que cogernos unas chaquetas, porque ese día nos tocaba herbología en los jardines justo antes del descanso y habíamos quedado pasarlo en el ahora dorado césped del castillo.

El desayuno fue tranquilo dentro de lo que cabe: alguna que otra tostada voladora, un libro empapado y un horario chamuscado.

No paso mucho tiempo de aquello, cuando se escuchó el batir de cientos de alas emplumadas.

Una lechuza parda, propiedad del colegio, se posó junto a mi.

Traía una carta atada a su delgada pata. Con mucho cuidado, la cogí, y desate el pergamino de ella. Aquello siempre me había dado miedo, pues creía que esas patitas tan finas y con pinta de palo se romperían con un mal movimiento mío. Parecían demasiados frágiles.

Le dí un pequeño trozo de manzana en señal de agradecimiento, me guarde la carta en el bolsillo y terminé mi desayuno.

Fui con Natalia a Defensa Contra las Artes Oscuras, y en la puerta de la clase donde se impartía aquella asignatura nos encontramos con los alumnos de séptimo año de Slytherin.¡Por qué siempre teníamos que impartir esa asignatura con aquellas odiosas serpientes!

-Pero que ven mis ojos-siseo uno de ellos-Pero si son la traidora de sangre y su amiguita: la asquerosa sangre sucia.

-Cállate McNair, y no te atrevas a llamarla sangre sucia-susurró Nat agarrando su varita. Detuve su brazo con mi muñeca.

Ellos se rieron y simularon estar terriblemente asustados.

Negué con la cabeza.

-Tranquila, no merece la pena pelearse con estos imbéciles; siempre saltan con lo mismo, hace ya tiempo que me aburrí de ellos, parece que no conozcan otro insulto; son algo así como los cerdos-expliqué-asquerosos y comemierdas.

-Repite eso si te atreves sangre sucia-escupió el imponente slytherin confirmando mi teoría.

-Eso mismo digo yo-añadió una joven voz femenina.

Era la profesora Groove, que nos enseñaba DCAO aquel año.

Era muy joven, no debía tener más de veinticinco años, de origen belga y con bonitas proporciones, era la causante de que a muchos alumnos le gustase la asignatura. Su pelo, rubio platino, era corto y rizado, dándole un aspecto más juvenil todavía.

-Señor McNair, pase dentro, y rápido-añadió al ver que la serpiente seguía quieta mirándome. Cuando se hubo marchado, la profesora nos dirigió una violeta mirada-En cuanto a vosotras, no siempre estaré aquí para salvaros el pellejo, así que no os metáis en líos, os quiero dentro, ¡ya!

(* * *)

-Oye, ya sabes lo de Remus- me susurró Natalia en mitad de la clase.

-¡No! No consigo ver lo que ha escrito en la pizarra, a el idiota de Snape le vendría bien raparse -dije estirando el cuello tratando de ver algo de lo que mi amigo había escrito de la tarea en la pizarra a través de el cabezón de Snivellus, dos asientos más alante que nosotras.

-¡Tonta!¡No me refiero a eso!-arqueé una ceja-¡Me refiero a lo suyo con Juliet Truscot!

Mis labios se abrieron formando una gran y redonda "O".

-¿¡Qué!?-grité en un susurró, aquello sin duda había sido un golpe bajo-¿¡Qué hace el buenazo de Remus con esa, esa...esa mala mujer!?

Mi amiga rió.

-¿Mala mujer?¿Eso no es lo que siempre decía la prima de Laura, esa tal Molly..?

-¡Sí! Molly Weasley ¿¡y qué!? ¡No te desvíes y cuéntame todo lo que haya llegado a tus oídos!-protesté.

-Humm...esta bien: el caso es que Patrick le dijo a Mónica. que Claire había escuchado que Betty le había dicho a Eustance que su amiga Sara le había contado que Juliet había estado, y cuando digo estado es ESTADO en mayúsculas y con muchos corazones alrededor con Remus el otro día; fue entonces cuando Mónica se lo dijo a Laura y esta me lo contó a mi...y bueno, ahora estoy terminando la cadena contigo.

Abrí la boca para responder pero no pude.

Cerré los ojos e intente que algo de lo que Nat me había contado entrara en mi cerebro.

No pude.

-Por Merlín, te juro que lo que me has contado parece un culebrón cursi de los que ven mis vecinas muggles en la tele por cable.

Ella sólo arrugo el ceño, al ser de una familia, adinerada por cierto, de magos, había entendido tanto de mi mensaje como yo del suyo.

-¿Podrías resumir la historia?-inquirí.

-Ok. La cuestión es que el otro día ,sin venir a cuento, Truscot se pegó el lote con Remus y luego ambos estuvieron desaparecidos un buen rato-me respondió mientras simulaba leer un párrafo del libro.

-Pero...¿así sin más?

-Así sin más.

-¿Y..?

-¡Silencio señoritas!-nos interrumpió la profesora.

Ambas suspiramos y confirmamos con una mirada que ese conversación continuaría más tarde. Bajamos la cabeza y comenzamos a escribir.

(* * *)

Aquella tarde fuimos a ver el primer partido de quidditch que jugaba nuestra casa. Gryffindor contra Slytherin. Leones contra serpientes.

Era un día muy lluvioso de otoño. El césped estaba todo embarrado y las gotas de lluvia rebotaban en los charcos ya formados consiguiendo que se formasen grandes ondas. Aparentemente interminables.

Laura y yo corríamos cubiertas por su gran impermeable a través de los jardines, nuestro destino era el fervorosa campo de juego.

Entramos dentro y alzamos la mirada en busca de nuestros amigos.

-¡Chicas!-gritó una voz-¡Laura! ¡Phillipa!

Nos giramos al oír nuestros nombres. Un encapuchado se nos acercó y dejo ver su rostro masculinos pero con toques aniñados.

Era Nick.

-¡Por aquí!¡Vamos, está apunto de empezar!-gritó para hacerse escuchar por encima del estruendo.

-¿¡Y por qué te crees que hemos venido corriendo!?-protestó Laura mientras le seguíamos entre la multitud.

Finalmente llegamos a un pequeño hueco en el que Natalia y Lily nos guardaban el sitio.

-¡Aleluya!-suspiró Nat-¡Justo a tiempo!

Nunca mejor dicho, pues en ese momento Claire hizo sonar su voz por todo el campo:

-¡Bienvenidos chicos y chicas! ¡Estáis preparados para el segundo partido de quidditch de la temporada! Después del increíble partido Hufflepuf y Ravenclaw, en el que gano el último gracias a la grandiosa actuación del buscador, Nick Gegorensie...-mi amigo sonrió de lado, orgulloso de su victoria en el partido de la semana anterior-...ahora llega el encuentro entre los Slytherin-una cuarta del público gritó apoyando a las serpientes-y los Gryffindor-las tres partes restantes dejaron sordos a muchos con sus pitidos y sus tambores-¿cómo acabará el partido? La respuesta empezará a definirse cuando Madame Hooch de el toque de salido y las pelotas entren en juego.

Un silencio sepulcral dominó las gradas, solo se escuchaba el rugir de la tormenta.

Un pitido y un destello dorado fueron los únicos causantes de que catorce magos y brujas volasen a toda velocidad por el campo, la multitud gritase como si llevase la vida en ello y que la voz de Claire volviese a resonar:

-Y Gryffindor lleva la qwafle, Potter esquiva con facilidad a McNair y a Parkinson, el balón lo lleva ahora Stubbins, se la pasa a McDonald...

-¡Vamos Mary!-grité a mi compañera de habitación.

-..., la qwafle vuelve a Potter, que se dirige directo a los postes de gol, los golpeadores del equipo contrario van contra él y...¡uy!..

Lily contuvo el aliento.

-...esa a estado cerca, la bludger le ha pasado rozando al Gryffindor, pero su compañero de equipo, Black se la ha quitado de en medio y la ha mandado con un buen golpe de bate hacía el guardían del contrincante, Potter continua directo tiene el paso libre...¡pero que es esto! Snape ha salido de la nada, empuja a Potter..¿pero donde demonios está el balón?¡ Un segundo! ¡Lo tiene McDonald! ¡Con que rapidez y buen juego la ha pasado Potter a su compañera! Y...¡un tanto para los leones! ¡McDonald ha marcado el primer punto del encuentro a favor de Gryffindor! ¡A eso se le llama juego en equipo señores!

(* * *)

-Y el pitido de Madame Hooch indica el final del partido: Gryffindor 170p- Slytherin 60p ¡Hasta la próxima!-se despidió Claire.

Las chicas y yo gritamos.

Nuestro equipo había ganado y ni la lluvia podía entristecernos. Me di la vuelta para coger el pequeño bolso que llevaba aquel día encima. Al darme la vuelta descubrí a James, todavía montado en su escoba, cogiendo a Lily y subiéndola junto a él.

-¿A dónde vais?

Ellos solo sonrieron antes de despegar.

Bajamos al campo, que en aquellos momentos parecía una piscina en mitad del verano, bien fuera por la cantidad de agua que había o por la mucha gente que chapoteaba en ella.

Felicité a Mary y luego a Roger, el buscador sexto año que había conseguido la snitch, justo después de despedirme de este último ,me dí la vuelta y me choqué con un Slytherin alto y apuesto de sexto año, era el buscador...pero también era e hermano de Sirius.

Regulus Argus Black me miró asqueado, nunca había tenido tan buen humor como su hermano, y ahora que había el partido, estaría hecho una fiera.

-Ten más cuidado sangre sucía-me dijo.

Mi entrecejo se arrugo, aquella era la segunda persona que me insultaba aquel día, y no aguantaba lo repetidores que eran los insultos de los Slytherin.

-Mira, el día que aprendas un insulto nuevo, tu y tus estúpidos amigos avisadme, ¿ok?

Me fui de allí antes de que me respondiera, no tenía ganas de pelea.

No mucho más tarde me encontré con su hermano.

-Hola Phill .¿Qué tal?¿Impresionada por lo bueno que soy?-dijo metiéndome bajo su chaqueta y pegándome a él.

-No, estoy impresionada de lo imbécil que es tu hermano-le respondí cuando empezamos a caminar.

-Normal-musitó-Eso le pasa por ser la oveja buena de la familia.

Seguimos caminando cuando me vino un olor asqueroso.

-Hueles a perro mojado Sirius-protesté tapándome la nariz.

El sonrió y me abrazó con mucha fuerza, pegándome aquel asqueroso, maloliente, radiactivo y contaminante olor por todo la ropa.

-Yo también te quiero-susurró divertido mientras yo intentaba zafarme.

domingo, 4 de abril de 2010

Capitulo 6

Loca e irrevocable


Los siguientes días para Phillipa fueron bastantes tranquilos exteriormente, se dedicaba a estudiar, hablar con sus amigas, cotillear, comer sin ser interrumpida, ir a clase...demasiada normalidad si en tu vida se encuentran los merodeadores.

Eso es lo que le preocupaba en su interior, vale que James estaba más tiempo con Lily,vale que Remus se pasaba el día leyendo, vale que Peter se aburriese a cada momento del día..pero..¿y Black?

Phillipa se reconcomía la cabeza una y otra vez-"¿Por qué lo hará?¿Se habrá enfadado conmigo?¿Y si lo ha hecho, por que será?¿Le habré dicho o hecho algo?"-Pero luego cambiaba totalmente de parecer-"¡Y eso a mi que diablos me importa!¡Por Merlín, es Black, que se pudra en el infierno si pasa de mi!"-los siguientes quince o veinte minutos el tema pasaba a un último plano; pero transcurrido ese tiempo la historia se repetía-"¿Le habrá pasado algo?¿Por qué lo hará?..."

-¡Vale ya, ya esta bien!-masculló Phillipa con un golpe en la mesa de la biblioteca, cansada de que en cinco días Black no le hubiese dirigido la palabra-¿Te he hecho algo para que te enfadases conmigo?-preguntó elevando el tono de voz-Porque, que yo sepa, no he hecho nada malo, ¡al contrario que tu! Así que,¡por Merlín! dame una buena razón por la cual no me hables...

-¡Shhh, señorita Michiggan!¡Hágase el favor de callarse, si no me veré obligada a echarla de la biblioteca!-le llamó la atención la señora Pince.

-Lo siento señora Pince-se disculpó Phillipa-A sido sin querer.

Phillipa observo como la bibliotecaria la miraba de reojo, fruncía el ceño, y volvia a su mesa.

Al girarse se sorprendió de ver a Black sonriendo como un granjero que sabe que le ha tocado la lotería.

-Me sorprende saber que tenía razón-musitó-Philly, creo haber ganado un apuesta.

Phillipa lo miró extrañada, cinco días sin hablarse,¿y lo único que se le ocurría decirle de sopetón era aquello?

-Que yo entienda, ¿contra quién has apostado?-decidió empezar Phillipa por camino seguro.

-Abre el libro para disimular-le indicó Sirius, puesto que la señora Pince se había vuelto a levantar de su butaca, y los miraba de reojo mientras ordenaba unos libros, Phillipa se sentó en frente de Sirius he hizo lo que le había dicho-Contra mi mismo, mi conciencia y derivantes.

Aquella respuesta la tomó por sorpresa.

-¿Y qué habías apostado si puede saberse?-inquirió mientras pasaba algunas páginas del libro.

-Que estas tan total e irremediablemente loca por mi que no eres capaz de soportar estar varios días sin que te dirija la palabra.

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En otro punto del flamante y glorioso castillo de Hogwarts, una resuelta pelirroja descansaba tumbada en los jardines tomando los últimos rayos de sol del otoño.

James volvía de uno de los primeros entrenamientos de la temporada de quidditch, lucía con orgullo la insignia de capitán y arrastraba los pies por el cansancio, pero al ver a Lily allí tumbada, renovó fuerzas y se montó en su escoba.

Se sintió elevar y se acercó lentamente a ella. Justo cuando estaba encima, la observó respirar. Tenía los ojos cerrados y el pelo expandido por la mullida hierba, sonreía débilmente.

-"Realmente me la merecería"-pensaba James-"Puede que algo tan hermoso como ella no esté hecho para mí"

Comprobó que las piernas estaban bien sujetas y giró ciento ochenta grados, quedándose boca abajo.

Rompiendo algo triste aquella tranquilidad, la llamo suavemente, como el viento acaricia una flor, por su nombre.

-Lily.

Lily abrió los ojos lentamente, y se encontró a James boca abajo. Sonrió por la rara situación.

Se incorporó a la vez que James volvía a estar boca arriba.

-James, me tapas el sol-le dijo al no sentir los calentitos rayos contra su piel.

El bufó.

-¿A esto le llamas sol?-Lily asintió.

-Si. Es un gran astro, la estrella más cercana a la Tierra, y alrededor de la cual nuestro planeta gira.-recitó acordándose de sus clases de primaria en colegios ingleses.

-Palabrería muggle-dijo sin tapujos-Ven conmigo y disfruta del verdadero sol.

Lily observó un tanto asustada la mano de James, se mordió el labio y lo miró a los ojos.

Seguridad. Aquellos ojos le reflejaron aquella palabra en esos instantes.

No quiso pensarlo, pues sabía que si lo hacía su avispada razón no la dejaría continuar con aquella locura, agarró la mano de James.

Este la subió con facilidad a la escoba, tras él,comprobó por primera vez en su vida que todo estaba correcto y se elevó al cielo.

Asustada, Lily se abrazó fuertemente al torso de James.

-¡Dios ,Dios , Dios!¡Si me salvas de esta te juro que iré a la Iglesia en cuanto salga de Hogwarts!-Lily empezaba a asustarse realmente, puesto que James no paraba de acelerar, frenar y dar giros de campana-¡James!¡Para ya!

James rio.

-Ya estamos cerca-le dijo.

(* * *)

-Lily.

-¿Si?-respondió ella con los ojos cerrados.

-Abre los ojos, ya hemos llegado.

Lily hizo lo que James le mando.

-El ha merecido la pena ¿eh, Evans?

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Remus marco la página con un simple hechizo y cerró el libro.

Respiró el tranquilo aire de los jardines en aquella tarde otoñal y se dedicó a observar a los otros alumnos.Dos chicos de segundo se reían de un tercero que salía empapado del lago y unas chicas de sexto...

-Hola-susurró sensualmente una dulce voz a sus espaldas.

Remus se giro y vio a Juliet Truscot en el mismo árbol en el que el estaba sentado contra. Se fijo que, como siempre que no la veían los profesores, iba con la falda acortada mediante magia y la camisa casi totalmente abierta.

-Hola ¿qué te trae por aquí?

-No lo se..supongo que alguien ¿no?-dijo colocándose frente a él, o eso es lo que le pareció a Remus hasta que se sentó en sus piernas.

-¿Quién te trae por aquí?-pregunto observando las torneadas y perfectas piernas de Juliet.

-¡Y yo pensaba que eras el más inteligente de los Merodeadores!-susurró abrazándose a su cuello y colocando las manos de Remus alrededor de su cintura.

Remus había mandado a quien sabe donde su interés por el resto de los alumnos que se encontraban cerca de ellos. Solo veía y pensaba en los ojos de gata que ahora tenía tan cerca suya.

-Déjame pensar...¿yo?-pregunto empezando a sentirse terriblemente a gusto en aquella situación.

-¡Bingo!-musitó casi en un suspiro Juliet antes de besarlo sin reparos.

(* * *)

Cuando Remus ,más contento que de costumbre y con una flamante sonrisa en su rostro cansado, volvió a la Sala Común ya era bastante tarde y lo que se encontró al entrar en ella fue algo bastante inusual.

-¡Estúpido, como se te ocurrió pensar eso cabeza de chorlito!

-¡No solo lo pienso, sino que es una realidad! ¡Estas loca por mi Philly!

Aquello dejó a Moony algo atontado, Sirius y Phillipa se encontraban a sendos puntos opuestos de la Sala Común y se gritaban el uno al otro.

-¡Sigue soñando Black!...

James apareció a su lado con cara de enfado.

-¿Qué pasa aquí Prongs..?-no pudo terminar de hacer la pregunta pues su amigo le interrumpió.

-¿Dónde has estado todo este tiempo Moony?Han estado discutiendo desde hace bastante y sabes que eres el único que los puede hacer razonar...

-¡¿No eres el ombligo del mundo sabes?!

-¡Por lo menos tengo la cabeza en el!

Remus se dio cuenta de que era el momento, así que dejo a un lado a James y se metió de lleno en la tierra hostil.

-A ver chicos,¿que ha pasado aqui..?-nuevamente fue interrumpido, esta vez por Phill.

-¡Pues que este ser de aquí, que a saber de que galaxia a venido, dice que estoy loca por él!

-Total e irrevocablemente-preciso Padfoot.

-¿Y eso es..?-inquirió el hombre lobo.

-¡Mentira!

-¡Pero si es..!

-¡Tu calla cerebro de sapo!

-¡Eso!¡Cállate Sirius!

-¿La apoyas a ella?-protestó Sirius.

-¡No!¡Por Merlin!¡Callaos los dos!-Remus ya se había cansado de tanta interrupción, así que decidió tomar las riendas de la situación-El asunto acaba así:Sirius, hay muchas chicas locas por ti; Phillipa tu no eres una de ellas.¿Bien?

-Bien-aprobó Phillipa en voz alta.

-Bien-la apoyó en voz aún más alta.

-Bien-gritó Phillipa acercándose un poco a Sirius.

-Bien-gritó su contrincante dando un paso hacia ella.

-¡Bien!...

-¡Oh, Dios mío! ¡Por favor! ¡Parad de una buena vez!

-¡Adiós!-con esa palabra Phill se fue con paso rápido hacía las escaleras, pero justo antes de desaparecer gritó con todas sus fuerzas-¡Bien!

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Phillipa intentaba dormir, pero un cosquilleo en la mano que le colgaba fuera de su cama le hacía cosquillas.

-¿Mmm..?-Phill abrio un ojo-Humm, eres tu Gipsy.

Se levantó pesadamente y cogió a su pequeño gatito entre sus brazos. Luego volvió a su cama y se acurrucó junto a su minino, que le daba pequeños lametones de agradecimiento a su ama.

-Ojalá todo el mundo fuera como tu-suspiró acariciándolo débilmente justo antes de caer dormida.

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